POR: MANUEL SEVILLA CASTAÑEDA
Comparando lo que ha ocurrido en otras partes del país en el pasado reciente y de acuerdo a los últimos hechos de violencia sucedidos en el estado y en la ciudad, la SEDENA ha emitido una opinión tajante en el sentido de que sólo habrá la ceremonia del grito con un blindaje especial.
Es decir, la SEDENA ha dispuesto que sólo con filtreos exhaustivos en las diferentes áreas podrá desarrollarse la ceremonia del repique de campanas conocida como el tradicional grito.
La medida suena razonable y basta recordar lo sucedido en Morelia, Michoacán hace dos años, en que el crimen organizado hizo estallar granadas en medio de la multitud reunida en la Plaza de Armas de esa ciudad.
La situación no se ha repetido, pero en Tamaulipas la violencia se ha recrudecido por parte del crimen organizado, con los 72 centroamericanos ejecutados, los coches- bomba y los granadazos.
La medida manejada por la SEDENA, tiene, pues, plena justificación, pues nadie en su sano juicio expondría su integridad ni la de sus hijos en plena Plaza de Armas.
Previamente, habían surgido voces para alertar a las autoridades de un eventual atentado y las medidas preventivas para evitarlo.
De una manera u otra, la psicosis y el pánico van envolviendo a la población civil.
Asimismo el terror va sentando sus reales, pero es tiempo propicio para evitarlo.
Estro sería obra de una acción conjunta, ya no sólo de la SEDENA, PGR y ARMADA, sino de la misma SECRETARIA DE GOBER-NACION, para mantenerse independiente de las presiones estadounidenses, que hipócri-tamente exigen a México resultados, pero no realizan ninguna captura importante en su mismo territorio.